
Nota realizada por El Cronista a José María Quirós
El líder, para potenciar su liderazgo, debe lograr que el grupo lo siga, interpretar las necesidades grupo y, al mismo tiempo, desarrollar la organización. La búsqueda de esta armonía personas.
Llevar adelante una organización requiere destrezas y habilidades que cualquier empresario pyme podría enumerar sin titubear. El manejo del poder es una de ellas. Se trata de un elemento difícil de equilibrar ya que el objetivo del líder siempre es hacer un uso (no abuso) racional de él y, al mismo tiempo, lograr que su equipo de trabajo le responda.
En primer lugar, una organización necesita siempre de jerarquías para su funcionamiento. “Las jerarquías sirven para todos los organismos vivientes. Sin embargo muchas veces se cree que el poder es algo malo y se tiende a democratizar todo en vez de jerarquizar”, advierte José María Quiros, titular de la consultora J.M.Quiros y empresario pyme, como se autodenomina.
Son dos los aspectos que en una empresa se deben desarrollar: la organización y la gente. Para esto, dice el consultor, se recurre a dos tipos diferentes de poder:
- De mantenimiento: es el que busca repartir lo logrado y quien lo ejerce piensa que cuando uno gana el otro pierde. - Con propósito: es el poder que hace que uno pueda desarrollar el negocio y al mismo tiempo ésto le convenga a la gente que allí trabaja. En este proceso, incluso, puede ocurrir que algunas persones se desarrollen más rápidamente que el negocio y se deban ir. Esto es parte natural de esa evolución y hay que aceptarlo. “Es un error tomar a la gente como un recurso; es un potencial. Y es obligación del líder desarrollar el potencial de su gente. Se pueden hacer cosas para incrementar el poder y usarlo correctamente”, dice Quirós.
Una vez acordado que el poder es una herramienta para lograr beneficios positivos para la empresa y quienes allí trabajan, Quiros destaca que las claves para “empoderarnos” son:
