El período de la integración generacional suele ser muy difícil de afrontar, tanto para el fundador como para la generación entrante.
Por otra parte, al ingresar a la empresa los hijos tienen una actitud “optimizadora”. Buscan organizar, sistematizar y mejorar procesos, muchas veces sin contemplar las implicancias secundarias de estos cambios. Esto obliga a la intervención permanente de las generaciones mayores que tienen una perspectiva global que hace al equilibrio de toda la empresa.
Por eso se trabaja para estructurar escenarios acotados, donde los jóvenes puedan tener protagonismo y logros propios aprendiendo el costo/beneficio de sus propias decisiones y estando más cerca en la práctica de la visión de negocio.
